Las guerras y la desidia hacen mella: 20 millones de niños sin vacunar

Por: El País.

El nuevo ‘Informe anual sobre inmunización’ refleja que la cobertura se estanca en el 86%. Los expertos señalan que, para mejorar, las estrategias deben aplicarse ahora por comunidades más que por países

El mundo ha alcanzado el mayor porcentaje de niños vacunados en su historia, pero se ha estancado en los últimos años. 20 millones de menores no fueron inmunizados frente al tétanos, la difteria y el sarampión en 2018, según el Informe Anual sobre Inmunización, elaborado por la OMS y Unicef y publicado este lunes. El porcentaje de cobertura global se sitúa en el 86%, un punto porcentual más que el año pasado y cinco más que hace una década. «Es un buen dato, se han alcanzado niveles muy altos, pero el reto para el 95% al que aspiramos es llegar a la población más vulnerable, a la que vive en zonas remotas y en territorios en conflicto», resume el jefe del área de Unicef, Robin Nandy, al teléfono desde Nueva York. El otro gran problema es que muchos han creído que podíamos bajar la guardia.

Casi la mitad de los niños no vacunados se ubican en países muy pobres o en guerra. Se concentran en Afganistán, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Irak, Malí, Níger, Nigeria, Pakistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. Entre Europa y África subsahariana existe un abismo de 18 puntos porcentuales. «Otro de los motivos por los que el porcentaje no mejora es puramente estadístico. La mayoría de los niños nacen en países de África subsahariana donde se registran los niveles más bajos de inmunización», resume Jan Grevendonk, experto en el área de la OMS, en conversación telefónica desde Ginebra. La situación sería peor sin la inversión que desde 2011 se realiza desde GAVI, la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización, que agrupa a decenas de organizaciones públicas y privadas de todo el mundo con este único objetivo.

El caso que más preocupa a los expertos es el del sarampión. Algunos países que habían logrado casi un exitoso 90% de cobertura han descendido al menos 10 puntos porcentuales en los últimos años. Aparte de la guerra, el principal motivo para este descenso es la desidia: la complacencia al creer que el objetivo estaba cumplido, la falta de inversión en salud pública y, en algunos lugares, la falta de confianza en las vacunas.Por ejemplo, Burundi ha pasado del 98% al 88%; Ecuador del 97% al 83%; Bosnia, del 94% al 68% y Filipinas, del 87%, al 67%.

Los expertos apuntan que para superar los últimos metros de esta carrera de fondo, hay que dejar de pensar siempre en estrategias por países y trabajar comunidad por comunidad. «El foco ha estado siempre en los datos nacionales, pero ahora puede que no sean tan útiles. Hay que entender por qué no estamos siendo capaces de alcanzar determinadas aldeas, determinados barrios», explica Nandy. «La urbanización es un elemento fundamental. En pocos años han crecido alrededor de algunas urbes inmensos slums (barriadas, favelas) a los que hay que acceder. En Europa, por ejemplo, el foco puede ser otro: cuando ambos padres trabajan y no tienen tiempo de llevar a sus niños al médico, muchas veces lo dejan pasar», apunta Grevendonk.

Por primera vez el informe incluye datos de la vacunación contra el virus del papiloma humano, que puede provocar cáncer de cérvix en las mujeres. 90 países en el mundo ya la han incluido en su sistema de salud y el informe analiza 75 de ellos para concluir que entre un 10 y un 15% de las niñas la han recibido. «El problema, una vez más es que la cobertura más elevada se da en países desarrollados, cuando la mayor parte de casos se dan en territorios pobres», explica Gerenvdouk. «Hemos conseguido que esta profilaxis esté al alcance de algunos países en desarrollo, pero en los próximos años hay que hacer más esfuerzos. Uno de los principales escollos es que solo hay dos compañías que la fabrican», añade Nandy.

Ghana se convirtió hace apenas tres meses en el primer país que incorpora el reparto de vacunas por drones ¿La tecnología puede ser la solución a la falta de acceso a poblaciones remotas? «De forma muy puntual, puede tener sentido en determinadas situaciones solamente», afirma tajante Jan Grevendonk. El experto de Unicef destaca que las inyecciones no se ponen solas: «Los drones pueden entregar la vacuna en un lugar determinado, pero no dejas de necesitar personal sanitario comprometido para ponerla y no solo para eso, sino también para haber buscado previamente dónde están esos niños desatendidos».

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